Y si dejamos de consumir AJI…

Y si dejamos de consumir AJI…

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Desde que comencé a ejercer mi profesión, es muy frecuente que en la planificación estratégica se resuman los problemas de las organizaciones en la falta de comunicación. Hasta el año anterior cada herramienta que implementé, como es el manejo de un sistema interno de comunicaciones o la formalización de documentos que hagan que el flujo de comunicaciones mejore, no me dio resultados al largo plazo, al final del día toda la emoción con la que se arrancaba terminaba cuando aparecía una actividad urgente, donde muchas veces todas las políticas se rompían por salir con la actividad.

Sin embargo, el año anterior después de estar en una charla con Pablo Illingworth, Couch Directivo y Trainer en Programación Neurolingüistica, encontré la herramienta que ahora implemento cuando estoy en cualquier institución, la misma consiste en solicitar a todos los colaboradores que dejen de consumir AJI.

Estoy seguro que en primera instancia se preguntan porque dejar de colocar en la mesa de los colaboradores este tipo de salsa, obviamente no nos referimos a eso, sino al significado de estas 3 letras, es decir que los colaboradores dejen de Asumir, Juzgar e Interpretar. De mi experiencia, estas tres palabras son el centro de discusión, ya que los miembros de una organización, con frecuencia asumen lo que sus superiores quieren de ellos, Juzgan la actuación de sus compañeros e Interpretan lo actuado de acuerdo a su posición en la organización. Así recuerdo una empresa que comenzó a formalizar sus procesos llevándolos a un manual, el resultado del excesivo consumo de AJI entre sus miembros llevó a la renuncia de su Gerente Comercial y su Gerente Financiero; si tomamos en cuenta que la empresa estaba conformada por 3 Gerentes de Staff, realmente el costo del exceso de AJI fue demasiado alto.

El consumo de AJI consistió por parte de los Gerentes de Staff en asumir lo que el Gerente General esperaba del trabajo en vez de consultar antes lo que se esperaba de ellos; en cambio, por parte del Gerente General fue juzgar las decisiones que tomaron sus colaboradores sin tomar en cuenta la falta de información que tuvieron; y por último la persona encargada de custodiar el manual completó el cuadro interpretando el trabajo de sus compañeros sin conocer los procesos que ellos manejaban. El final de la historia fue un ambiente laboral imposible de manejar lo que derivó en la renuncia de las personas antes mencionadas.

Así que les invito a levantar un diagnóstico de cuanto AJI consume su organización, muy probablemente nos demos cuenta que manejar una cultura en la cual el consumo de AJI sea mínimo se verá directamente impactado en ahorros de tiempo y dinero importantes para las organizaciones.

GALO SÁNCHEZ LEÓN

CONSULTOR

gsanchez@consultoresidea.com



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